Recuerdo con cariño aquellas fechas en las que desarrollé el programa y como esa distancia en el tiempo pone en valor ciertos conceptos.
El programa en su versión inicial fué desarrollado íntegramente en un ordenador Amstrad PC2286/40. Funcionaba con un procesador 80286 a 12 MHz de velocidad con 1Mb de memoria RAM y un, para la época, gigantesco disco duro de 40 Mb. Una pantalla de 14” VGA permitía una visualización extraordinaria. Todos los datos anteriores son correctos! No hay errores. Imagínense, de vértigo.
Tal era la velocidad de proceso que, cuando el programa arrancaba los cálculos, se me presentaba permanentemente la duda acerca de si el programa se había colgado (programar una rutina sin salida es mucho más fácil de lo que parece, o al menos así lo era para mí) o si realmente seguía calculando el problema.
Cansado de dudar decidí incorporar al proceso una pantalla en la que se mostraba en forma porcentual cual era el grado de avance de cada etapa de cálculo.
Con esa funcionalidad incorporada, el proceso de cálculo, fuese de un par de minutos de duración o fuese de media hora, no ofrecía dudas en cuanto a si había o no falta de progreso. Así fue como inventé las barras de progreso 😎
Cuando presenté el programa a mi tutor y vió este detalle me felicitó por ello, ya que, en su opinión, era importante informar y entretener al usuario durante la espera. Asi inventé la experiencia de usuario 😎.
La anécdota en ese momento, fue que ante mis ojos el programa estaba calculando a una velocidad endiablada. Siendo el ordenador en que se probaba un 386 a 25Mhz, no podía ser esa la única explicación, ya que los tiempos se reducían probablemente al 10% o menos del que mi ordenador necesitaba. Fué así como descubrí 😊al entonces llamado coprocesador matemático y cuanto aportaba a un ordenador personal. Tanto que, si lo hubiese tenido en mi ordenador, probablemente no me hubiese planteado el crear esa información de avance.
Tiempo después supe que mis invenciones no eran tal sino meros descubrimientos 😢. Pero estoy muy orgulloso de ello porque quizás eses descubrimientos por experiencias propias permitieron arraigar en mi dos conceptos de trabajo esenciales:
- no hay progreso ni final real si no se cubren las etapas intermedias
- la experiencia del usuario, sea quien sea el mismo, está detrás de todas y cada una de las cosas que hacemos
Peitieiros, a 25 ce Julio de 2024

